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| Foto cortesía de wemonobdinfilm.com |
Receta comercial para ganar el Oscar
En un artículo de la revista del Instituto de Investigaciones Económicas Albert Ludwigs de la universidad de Friburgo titulado "¿Por la gloria del Oscar o por el dinero?", los investigadores Eva Deuchert, Kossi Ajamah y Florian Pauly analizan los premios Oscar desde el punto de vista comercial y la influencia que tiene el mercado para la entrega de los galardones. Aunque sostienen que medir la calidad de una película es sumamente difícil, una de las principales conclusiones de su investigación es que “las campañas de publicidad de los estudios mejoran las posibilidades de ser nominado o ganar el Oscar, y, si, no es así, por lo menos recibir la gloria o el dinero”.
¿Son los premios Oscar el mayor indicador mundial de la calidad artística de una película? Sin duda son el mayor referente del mercado y la industria, pero posiblemente no reflejen la calidad artística de muchos otros filmes que ni siquiera aparecen en la ceremonia.
Álvaro Muriel, sociólogo y documentalista, máster en producción audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, comenta: “No tengo nada en contra del cine De Hollywood, pero no es ni de lejos un indicador de la cinematografía mundial”. Así explica que estos premios son tan solo un indicador de cómo está el mercado cinematográfico en relación a los grandes estudios.
Aunque la película “El Ciudadano Kane” ganó un Oscar al mejor guión original, Orson Welles no ganó ninguna otra estatuilla durante su vasta y renombrada carrera, a excepción del Oscar honorífico. Por otro lado, “Vértigo” de Alfred Hitchcok, no se hizo con la estatuilla a pesar de figurar en varias listas de cine que la consideran como una de las 50 mejores películas de la historia.
Para muchos cinéfilos, los criterios con que se otorgan el premio son obvios. Para otros, muchas veces si se busca la calidad artística de una película se debe recurrir al cine de autor. De esta forma, algunas publicaciones se han hecho eco de los parámetros comerciales de selección para dar el galardón a un filme. La revista virtual “Cinescopia”, que concuerda con otras publicaciones especializadas, recopila algunas claves que no fallan en la noche de la entrega de las estatuillas:
· Muchas de los filmes que han recibido el preciado premio han sido basadas en una historia real.
· Las películas bélicas suelen ser favoritas.
· Las minorías deben verse representadas en las producciones.
· Los deficientes mentales también deben entrar en cualquier historia contada que permite ganar un Oscar.
· Las referencias a la realeza obtienen algún premio de la academia.
· Los cineastas que se dedican a la comedia o la ciencia ficción no se verán premiados con la preciada estatuilla.
· La película debe estar en inglés.
· Los filmes deben acercarse al largometraje (deben durar al menos dos horas).
· La película debe incluir a los espectadores mayores de 13 años (PG-13 o R-rated).
· El estreno debe ser cercano al mes de septiembre u octubre.
· Un filme debe haber ganado otros premios de importancia.
· Una película también debe haber merecido ganar el Oscar, pero no lo ganó.
· La producción debe contar con al menos una “leyenda” del cine para resultar galardonada.
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| Foto cortesía de 20 minutos |
Sin duda los cánones impuestos por la industria cinematográfica de Hollywood han prevalecido en las celebraciones del Oscar, aunque, en la actualidad, las nuevas tecnologías permiten abaratar los costos de producción. En este sentido Muriel explica que ya no se puede seguir pensando en el cine cómo hasta ahora se ha estado pensando. “Hay que desmitificar al cineasta, las nuevas tecnologías han hecho que las salas de cine no sean ya el mejor sitio de exhibición”. La polémica que ha surgido en el séptimo arte ha enfrentado así al cine comercial versus el cine de autor que en gran medida es el que produce gran parte de Latinoamérica y Europa.
En este debate, surge además la polémica frente a la identidad, pues el cine, al ser un producto cultural refuerza la visión que tiene un pueblo o región sobre sí mismo. En el caso ecuatoriano, para Muriel “el cine nacional todavía mantiene un imaginario colectivo de tristeza, pobreza y solo contar las miserias propias. Por otra parte la mayoría de personas que acude al cine va solo con el criterio de diversión y eso difiere del cine hecho en el Ecuador. Yo creo que es posible encontrar un punto intermedio y eso no está tan mal. Hay que convencer a la gente de que ser exitoso económicamente no es tan malo”.
Como conclusión se puede anotar que el séptimo arte, casi desde sus inicios, se ha visto como una estrategia globalizadora y pocas veces las películas que no entran dentro de las maniobras de la industria han salido triunfantes. No obstante, el cine también se presenta como uno de las artes que mayor cantidad de trabajo cultural genera en el mundo. Por tanto, es responsabilidad de los autores locales buscar las formas para subsistir dentro de la gran industria cinematográfica y de producción audiovisual actual.



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